Tras un vídeo viral del director de Nvidia, el robot Microduck supera las 20.000 reservas. Descubre la nueva era de la robótica física de código abierto.

Un pequeño robot con forma de pato camina dando tumbos, emite ruidos que recuerdan al famoso androide R2-D2 de la saga Star Wars, obedece órdenes de voz para hacer volteretas y, de repente, se deja caer al suelo simulando que se ha quedado profundamente dormido para tomar una siesta. Lo que podría parecer simplemente una escena entrañable de una película de ciencia ficción se convirtió en el evento viral más comentado de la conferencia tecnológica GTC de Nvidia en Berlín. Durante la presentación principal, Jensen Huang, máximo ejecutivo de la compañía de procesadores Nvidia, compartió escenario con una bandada de estos simpáticos dispositivos bautizados como Microduck. Las imágenes del directivo jugando con las pequeñas criaturas mecánicas no tardaron en inundar las redes sociales, desatando una auténtica fiebre comercial en cuestión de horas.
El impacto del vídeo fue tan inmediato que, en menos de veinticuatro horas, las reservas anticipadas de estos dispositivos superaron las 20.000 unidades, según confirmó Clem Delangue, responsable de Hugging Face, a través de sus canales oficiales. Previstos para comenzar sus entregas justo a tiempo para las festividades navideñas, los Microduck se perfilan ya como uno de los juguetes tecnológicos y acompañantes de escritorio más codiciados del año. Sin embargo, más allá de la anécdota simpática o del atractivo navideño, este suceso marca un hito en la forma en que la inteligencia artificial y la robótica están dando el salto definitivo desde los laboratorios de desarrollo hacia el mercado de consumo general.
El entusiasmo generado por estos pequeños autómatas demuestra la enorme capacidad de atracción que tienen los productos tecnológicos cuando combinan un diseño cercano con interacciones físicas tangibles. A diferencia de las herramientas de inteligencia artificial habituales, que suelen manifestarse exclusivamente a través de pantallas, chats de texto o aplicaciones digitales abstractas, los robots de la línea Microduck ofrecen una presencia física viva e interactiva en el entorno de trabajo o en el hogar.
Según declaraciones del propio Clem Delangue, existe una posibilidad muy real de que este modelo se convierta en el robot más vendido del año. Un aspecto llamativo es que el perfil de comprador no se limita en absoluto al público infantil. En los vídeos promocionales distribuidos por los creadores de esta tecnología, se observa con frecuencia a personas adultas interactuando con los dispositivos en entornos profesionales, escritorios de trabajo y espacios creativos. Esta versatilidad sugiere que existe un mercado creciente de profesionales, creadores de contenido y emprendedores que buscan integrar elementos robóticos en sus rutinas diarias, ya sea como asistentes de escritorio, elementos de entretenimiento o herramientas de aprendizaje interactivo.
Los autómatas Microduck destacan por su capacidad para responder a comandos de voz humanos mediante movimientos coordinados y expresiones sonoras. Entre sus funciones más comentadas se encuentra la capacidad de dar pisotones suaves con sus pequeñas patas mecánicas, emitir sonidos electrónicos articulados, dar volteretas sobre sí mismos y simular un estado de reposo completo a la orden de tomar una siesta. La combinación de estos movimientos con una estética amigable transforma lo que podría ser una pieza rígida de ingeniería en un compañero interactivo con personalidad propia.
Este nivel de interacción física y expresiva representa una evolución directa en el campo de la tecnología de consumo. Antes de la llegada del Microduck, la empresa creadora ya había explorado el sector con un modelo previo llamado Reachy Mini, un robot también de código abierto con forma de pato y un precio de salida de 399 dólares. La receptividad masiva hacia este tipo de plataformas demuestra que el público general está cada vez más dispuesto a adoptar la robótica en su vida cotidiana, siempre que la barrera de entrada económica y conceptual sea accesible.
Durante años, el concepto de robot doméstico o de oficina estuvo reservado a prototipos industriales de costos prohibitivos o a juguetes de plástico con funciones extremadamente limitadas. La llegada de dispositivos como el Microduck transforma este panorama al introducir el concepto de código abierto (también conocido como open source), una filosofía de desarrollo donde los planos, esquemas y programas informáticos del dispositivo están a disposición del público para que cualquier persona pueda revisarlos, modificarlos o adaptarlos a sus propias necesidades sin restricciones comerciales de patentes cerradas.
Esta apertura tecnológica permite que creativos, entusiastas del diseño y pequeños emprendedores puedan personalizar la conducta de su dispositivo, programar nuevas respuestas de voz o integrar funciones específicas sin necesidad de construir la estructura física desde cero. El hecho de que un gigante tecnológico respalde y distribuya hardware de código abierto acelera la democratización de la robótica, permitiendo que la innovación no dependa únicamente de grandes corporaciones, sino también de la comunidad global de usuarios.
Para entender el alcance real de este proyecto, es necesario analizar el entramado empresarial que se encuentra detrás del desarrollo de estos simpáticos dispositivos. Los robots Microduck son una creación original de la firma Pollen Robotics. En el año 2025, esta empresa especializada en robótica fue adquirida por Hugging Face, una destacada plataforma orientada a la comunidad de inteligencia artificial y al desarrollo de proyectos de código abierto.
Posteriormente, en el mes de septiembre, la corporación Nvidia —mundialmente famosa por la fabricación de procesadores gráficos (las potentes unidades de cómputo conocidas como GPU, esenciales para entrenar sistemas de inteligencia artificial)— completó la adquisición de Hugging Face. Como resultado de esta cadena de adquisiciones estratégicas, Pollen Robotics y sus proyectos de hardware pasaron a formar parte directa del ecosistema de Nvidia. Este movimiento refleja la firme apuesta del gigante informático por dominar no solo la infraestructura de procesamiento de datos en la nube, sino también los dispositivos físicos con los que los usuarios finales interactúan a diario en sus casas y centros de trabajo.
Para quienes trabajan por cuenta propia, gestionan marcas personales o dirigen pequeños negocios, la llegada masiva de la robótica accesible y de código abierto representa una ventana de oportunidades sin precedentes en el entorno profesional cotidiano:
En primer lugar, presenciamos una humanización de las herramientas de trabajo. La presencia de inteligencia artificial con soporte físico en los escritorios transforma la dinámica laboral diaria. Tener un dispositivo interactivo que responda a órdenes de voz y ejecute respuestas mecánicas abre la puerta a una nueva categoría de asistentes personales físicos que van mucho más allá de los altavoces inteligentes tradicionales.
En segundo lugar, el modelo de código abierto abre la puerta a nuevos servicios y oportunidades comerciales. Los profesionales del diseño, la programación creativa y el marketing de contenidos pueden utilizar estas plataformas físicas para desarrollar experiencias interactivas para clientes o integrar componentes robóticos en escaparates, eventos publicitarios y presentaciones de producto. Al no depender de sistemas cerrados, la libertad para personalizar y crear soluciones a medida es total.
Por último, el éxito repentino de los Microduck ofrece una lección fundamental de marketing y desarrollo de producto para emprendedores: la empatía y la simplicidad en el diseño son factores determinantes. Mostrar una tecnología avanzada de forma amigable, divertida y accesible tiene un poder de conversión mucho mayor que destacar especificaciones técnicas complejas. En un mercado saturado de software en pantalla, el hardware con personalidad física se perfila como la próxima gran frontera para conectar con las personas.