Zohran Mamdani insta a neoyorquinos a frenar la expansión descontrolada de la IA y propone medidas locales para proteger empleo y privacidad.

Cuando el alcalde de la ciudad que nunca duerme, Zohran Mamdani, subió al escenario del histórico Webster Hall para conversar sobre inteligencia artificial (IA) con la comediante y activista Ilana Glazer, el mensaje fue claro: la tecnología no tiene que imponerse sin que la ciudadanía tenga voz. En medio de una ausencia de normas federales, Mamdani pidió a los neoyorquinos que se levanten contra la idea de que la IA llegará inevitablemente a sus trabajos, a la educación de sus hijos y a su vida cotidiana. Para freelancers, creativos y emprendedores, esa convocatoria tiene un sentido práctico: la forma en que se regulen (o no) estas herramientas puede afectar directamente la manera de conseguir clientes, presentar proyectos y proteger la propia creatividad.
Según el propio Mamdani, el gobierno de Estados Unidos ha "abdicado" en el tema, es decir, ha dejado de actuar de forma decisiva. Sin leyes claras a nivel nacional, cada ciudad se ve obligada a decidir por sí misma cómo manejar la rápida expansión de la IA. En el evento llamado The People’s AI Assembly, organizado por el AI Now Institute – un grupo de expertos que estudia los impactos sociales de la IA – el alcalde explicó que la difusión de la tecnología no es inevitable; depende de decisiones políticas. Esta falta de liderazgo federal crea un escenario en el que los residentes de Nueva York pueden ser los primeros en establecer normas que sirvan de ejemplo para el resto del país.
Una de las acciones más visibles del alcalde ha sido la prohibición del uso de IA en escuelas primarias y secundarias. La medida, anunciada en septiembre, impide que alumnos de primaria y secundaria utilicen herramientas como generadores de texto o imágenes impulsados por IA durante sus clases. Para los padres, como la actriz Ilana Glazer, la decisión surgió de una preocupación profunda: la tecnología llega a las aulas sin el consentimiento de la comunidad y sin un debate claro sobre sus efectos. "Se siente tan no consensuado, como si... tuviera que estar en las escuelas", comentó Glazer, resaltando el desconcierto de muchos padres ante una herramienta que, hasta hace dos años, ni siquiera existía en el currículo escolar.
Para los educadores y creativos que trabajan con contenido educativo, esta prohibición abre una ventana de oportunidades. Los freelancers que diseñan materiales didácticos pueden ofrecer alternativas libres de IA, posicionándose como proveedores de contenido auténtico y controlado. Además, el debate sobre la privacidad de los datos de los estudiantes y la ética de los algoritmos se vuelve más relevante, lo que permite a consultores y especialistas en cumplimiento ofrecer sus servicios a instituciones que buscan cumplir con la nueva normativa.
Otra iniciativa de la administración de Mamdani, anunciada durante el mismo verano, exige a propietarios, agentes y plataformas inmobiliarias que revelen claramente si las imágenes o videos de un inmueble fueron creados con IA. En otras palabras, si una foto de un apartamento ha sido mejorada o incluso totalmente generada por un algoritmo, el anuncio debe indicarlo de forma explícita.
Esta regla responde a la creciente tendencia de usar IA para producir imágenes más atractivas que pueden engañar a los potenciales inquilinos o compradores. Para los freelancers que trabajan en marketing inmobiliario, fotografía o producción de video, la norma representa tanto un reto como una oportunidad: deberán adaptar sus procesos para incluir etiquetas de transparencia, pero también pueden ofrecer servicios de creación de contenido auténtico que cumpla con la regulación, diferenciándose de la competencia que aún depende de imágenes artificiales.
Si bien la política parece un terreno lejano para quien vende servicios de diseño gráfico o escribe textos para blogs, la realidad es que la forma en que la IA se regula afectará directamente a la oferta y la demanda de esos servicios. Un entorno sin normas claras permite que las herramientas de IA, que pueden generar textos, diseños y hasta código de forma casi instantánea, compitan de manera desleal con profesionales que cobran por su tiempo y creatividad.
Los trabajadores independientes pueden participar de varias maneras:
En última instancia, la llamada a la acción de Mamdani busca que cada neoyorquino se sienta dueño de su futuro digital. Para un freelancer que depende de plataformas en línea, eso implica evaluar si los algoritmos de esas plataformas favorecen contenido generado por IA sobre el trabajo humano. Para un creador de contenido, la nueva normativa sobre fotos inmobiliarias abre la puerta a clientes que valoren la autenticidad y la claridad, lo que puede traducirse en proyectos mejor pagados.
Más allá de Nueva York, este debate se está replicando en otras ciudades que también sienten el vacío federal. Si los profesionales creativos comienzan a involucrarse ahora, podrán influir en la forma que se construyan las reglas del juego, asegurando que la IA se use como una herramienta que potencie, y no sustituya, la creatividad humana.
El mensaje del alcalde es, en esencia, una invitación a no aceptar pasivamente la narrativa de que la IA llegará sin que la ciudadanía pueda intervenir. Cada publicación, cada reunión de barrio y cada comentario en una consulta pública son oportunidades para que freelancers, creativos y emprendedores ayuden a dibujar un futuro donde la tecnología sirva a la gente, y no al revés.